La cocina nunca estuvo tan de moda como ahora. Las listas de espera por una plaza en las escuelas se alargan y las edades de los interesados disminuyen. ¿Has probado llevar a tu hijo a la cocina? Yo sí he probado y te puedo decir que se puede pasar un buen rato cocinando con ellos.
Desde muy chiquitita a mí hija siempre le ha gustado aliñar y rebozar los filetes, preparar un bizcocho, una tarta, hacer galletas, pero su tesón realmente es hacer la mousse de chocolate. Le sale para ¡chuparse los dedos! El arte de la cocina ha llegado para los niños como se tratara de un juego divertido y placentero.
Las vacaciones, sean de verano o de invierno, son un buen momento para que el niño dé sus primeros pasos en la cocina. No existe una edad más o menos adecuada para ello. Cuando notes que tu hijo ya tenga la habilidad suficiente en sus manos para manipular los alimentos, es el momento ideal para introducirlo en el mundo culinario. Además, el estar en contacto con los alimentos, le animará a probarlos y a consumirlos. Enseñar a cocinar es un buen camino para estimular y enseñar los hábitos alimentarios a los niños. En la cocina no solo se prepara la comida y se la come, también se educa y se aprende. La cocina es una necesidad pero también una tradición, una costumbre que deberíamos pasar a los niños, disfrutarla con ellos y enseñarles a cuidarse y a que hagan una saludable alimentación. Alimentarse bien es tener una buena calidad de vida. Dar valor a los alimentos es una base sólida de una correcta nutrición.

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